De óvulo a embrión: ¿Cómo es posible?

Seguramente te has preguntado cómo es posible que una célula tan minúscula pueda convertirse en embrión y después en un bebé. Lo primero es que conozca las cualidades de las células reproductivas: el óvulo y el espermatozoide. 

 

El óvulo

 

El óvulo es el gameto femenino, es decir, tiene la tarea de engendrar un nuevo ser cuando es fecundado por el esperma. Las mujeres desde el nacimiento ya tenemos determinado el número de óvulos con el que nacemos y a lo largo de la vida los vamos perdiendo, es decir, que no es posible la generación de estas células reproductivas. Es hasta la pubertad, cuando algún óvulo que es liberado cada mes puede ser fecundado pues cuenta con la maduración necesaria. 

El óvulo cuando se libera sufren una reducción cromosómica a la mitad, es decir, a 23 cromosomas, para que en la unión con el esperma, resulten 46. Son una célula grande, alcanzan un tamaño de cerca de medio milímetro. 

 

El espermatozoide 

 

A diferencia de las mujeres, los hombres comienzan a producir espermas, el gameto masculino, hasta la pubertad por medio del proceso de espermatogénesis. Son mucho más pequeños que el óvulo, miden alrededor de 60 micrómetros de largo, se compone de cabeza, cuello, pieza media y cola. También contiene 23 cromosomas y su morfología y movimiento son vitales para llevar a cabo la fecundación del óvulo de  manera correcta. 

 

¿Qué es un embrión?

Cuando óvulo y esperma se unen se obtiene un cigoto, se trata del primer estadio del nuevo ser que comienza a desarrollarse. Cuando el cigoto comienza a dividirse para tener más células, se le conoce como blastocisto o embrión. Al llegar a la octava semana se da por finalizado el periodo embrionario y comienza a llamarse feto a partir de ese momento y hasta el nacimiento del nuevo ser, cuando podrá ser llamado bebé. 

 

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